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LA VELA Velata
Agoniza la tarde. La viejita Huañanayan chisi. Machúyay, en el seno desierto de su casa ñañupi desiertupa huasin, con la solemne liviandad de gasa ancha atuan liviandad gasapa acerca al fuego la típica marmita ckemichin nina típica manca.
Después sorbe su sopa. Lentamente, Chaymanta upian span. Allimitanta, mientras hunde sus ojos en el plato áicap utquin ñahuisnin platupi y un dibujo de patios y de ratos y suj dibuju canchapa y ñajckaspa atiza la bondad de su presente. ckon alli cay presentipan.
Se ha quedado muy sola. Desolada, Cuticura ancha sapallan. Lláquiy como un pecho que en plena madrugada inasuj pechuta ima plenapi áckariy los recuerdos inhóspitos desvelan, yuyacuna inhóspitos desvelancu.
Abre un viejo cajón. Acaso un rezo, Quicharin suj machu cajún. Pajta suy rezuta, mientras escapan sentimientos presos. aicap chechpincu sentimientus apiscka. Un minuto después arde una vela. Suy minutu chaymanta, laúraj suy vela.
RODOLFO V. LEIRO
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